viernes, 13 de septiembre de 2013

LAS VELAS DE TORCAZO

Nos cuenta Bernarda Molina y Ramona Molina, mi Madre y mi tía respectivamente, la historia de lo que ellas vivieron en su infancia y del entorno en que se criaron, el día de hoy hablaremos de cómo se fabricaban las velas y las cabullas de fique alrededor del año 1940.
Dice la Srta. Ramona que su Madre Rafaela Molina, fabricaba las velas de aceite de Torcazo algunas veces para vender pero mayormente para utilizarlas en el hogar, con mucho ánimo llega a su mente y con mucho entusiasmo nos relata que salían de la casa a recolectar las semillas del árbol al que llamaban Torcazo, cuando se lograba una gran cantidad de dichas semillas se pasaban por una prensa hecha de madera donde se molían de manera que quedaran más manejables, luego se colocaban en un caldero en el fogón de leña para derretirlas; luego de este proceso quedaba en el caldero el aceite utilizado para las velas.
A este punto del proceso se tenían preparados los pabilos los que se amarraban en una vara que se colocaba horizontalmente de modo que el pabilo quedara vertical, luego con un pocillo se iba impregnando el pabilo con el aceite de torcazo, se esperaba a que secara un poco y se repetía el procedimiento agregando capas consecutivas hasta lograr el grueso deseado para la vela tarea que requería de mucha dedicación y paciencia ya que en esos tiempos no existían moldes, implementos que facilitaran el trabajo como hoy en día.
Por ejemplo el pabilo que se colocaba a cada vela, se fabricaba artesanalmente con algodón igualmente era recolectado y se colocaba al sol para que las semillas se aflojaran y fuera más fácil de retirarlas, al tener el algodón limpio se reunía en un copo largo el cual se amarraba con una pequeña hebra fina del mismo algodón al “juso de hilar” el cual se comenzaba a frotar con las manos e ir torciendo el algodón que iba formando una hebra larga y resistente que se transformaba en pabilo.
También se hacían velas con cera de abejas con el mismo procedimiento explicado anteriormente solo que, se sustituía las semillas de torcazo por la cera de abejas y los llamados mechos que se hacían con carruzo o con un alambre al qué se insertaban pepas (semillas) de tártago que también son aceitosas, previamente se les quitaba la concha y se encendían para alumbrar en una tarea rápida ya que su duración no excedía los 15 minutos, estos mechos se fabricaban con un aproximado de 20 pepas, algunos más grandes o más pequeños dependiendo de la disponibilidad de tiempo y materia prima.

Es de esta manera entonces, que las personas a falta de energía eléctrica, fabricaban las velas tan necesarias para el desenvolvimiento de la vida nocturna de cada casa, cada hogar donde todos en familia se reunían alrededor del fuego a conversar de las cosas que habían hecho durante el día.

Por: Carlos Márquez