viernes, 18 de enero de 2008

EL CORREO

“Correo Sur Merideño”, es un pariente, lejano en el tiempo, de “El Correo del Orinoco”, periódico este que, para los que no estaba a su alcance, al oírlo nombrar pensaban que se trataba de una persona de a pie o a caballo que transportaba la correspondencia entre la ciudad de Caracas y el pueblo de Angostura. Esta desinformación era acentuada en estos pueblos entre montañas, sin otra comunicación que no fuera el traslado de personas a pié o en bestia por estrechos y polvorientos caminos de rècuas.
En la primera mitad del siglo veinte el correo de a pié fue el único medio de comunicación, para estos apartados pueblos, no hubo otro. Se sabia, por los que iban a Ejido y Mérida, de unos cajoncitos que hablaban mucho de: noticias, de productos y que tocaban mucha música, entre otros, era el decir de las personas que los habían visto y escuchado; más tarde, pasado bastante tiempo esos cajoncitos vendrían con pilas y para muchos constituían una novedad, para otros un producto del demonio, ese cajoncito tan sabio y adivino que hablara de tantas cosas y tocara tanta y variada música sin vérsele beber ni comer para tener aliento.
Pues bien, la llegada del correo de a pie era siempre de espectativa, había la esperanza de que algún pariente que vivía fuera del terruño le habría mandado una cartica haciéndole saber de su vida y algún suceso de importancia. Aquí en Mucutuy llegaba el sábado la persona que llamaban “El Correo”; entre la poca correspondencia, traía el periódico “El Vigilante” que se lo enviaban desde Mérida a la maestra del pueblo y ella nos leía los artículos que podíamos entender. El Correo para estos Municipios así llamados, para entonces se le decía Parroquia en lo eclesiástico. Este señor El Correo, recibirá de la Oficina de Correos en Mérida, una bolsa precintada que contenía tres más pequeñas también precintadas. Con esta bolsa que recibía el día jueves iniciaba su marcha en la mañana del día viernes hasta llegar a San José, entregaba uno de los paquetes y en este pueblo pernoctaba para seguir al día siguiente, llegaba a Mucutuy a eso de las diez u once de la mañana del sábado, entregaba un segundo paquete y partía hacia Mucuchachì final de la travesía, entregaba el tercer paquete y dejaba allí la bolsa de lona para recibirla el día lunes con el paquete de correspondencia y emprender el regreso a Mérida; no sin haberse aprovisionado con unas arepas o tungas de maíz para llevar de avio, que compartiría con algún viajero en la misma dirección y que llevando bestia le ayudase a llevar la maleta.
No contar con otros medios de comunicación no era inquietante para el desarrollo normal de la vida rural; la conformidad con lo necesario para vivir disipaba cualquier otro interés. No puede decirse hoy lo mismo cuando el progreso en todo sentido ha avanzado de tal manera, que los medios de comunicación principalmente a la cabeza, difunden información y educación sobre el desarrollo bien orientado para que ese progreso sea la salud del planeta con todos sus habitantes.
“Correo Sur Merideño” ya no es una expectativa, esta haciendo realidad una comunicación de interés creciente que contribuye al progreso sur merideño.
En este nuevo año, su proyección de éxitos y aciertos estarán abiertos al colectivo; vaya este deseo de prosperidad y salud a todos los que hacen posible que ese colectivo disfrute de leer “Correo Sur Merideño”.
Arturo Sosa M. La Veguilla, Mucutuy